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› CALAHORRA El descanso de unos… el negocio de otros

Vecinos y hosteleros plantean sus dudas sobre la nueva normativa

20.06.10 – 00:58 -

MARÍA FÉLEZ |


A partir del próximo mes de septiembre y tras la más que presunta aprobación el último lunes de junio en Pleno de la nueva ordenanza municipal del ruido, Calahorra será una ciudad más silenciosa. Ahora, el reglamento, además de reducir el nivel de ruido permitido con respecto a la ordenanza anterior, endurece las multas y regula situaciones que no estaban contempladas en una legislación que se había quedado obsoleta.

Los vecinos que hasta ahora sufrían estos ruidos ven con buenos ojos la aprobación de la norma y esperan que sea cumplida a ‘raja tabla’.

«No sirve de nada que se apruebe una ordenanza si luego no se va a cumplir» comenta Javier, que vive muy cerca de un establecimiento con el que siempre han tenido problemas por el ruido. «La molestia no es tanto el ruido que provoca la música del bar ,sino la entrada y salida de los jóvenes a altas horas de la noche», reconoce.

Ése es un punto en el que la duda asoma entre los hosteleros. «No sabemos hasta qué punto nosotros somos responsables de lo que haga la gente cuando sale de nuestro establecimiento», comenta el regente de un pub en Calahorra. «Nosotros vamos a cumplir la norma, ya hemos realizado las mediciones precisas para estar dentro de los nuevos límites, creo que los vecinos también tienen derecho a descansar».

Otro punto que crea dudas y también molestias son las terrazas veraniegas. «Aunque entendemos que los vecinos sufren molestias, no sabemos cómo se puede limitar el tono de voz de la gente en las terrazas», continúa.

Desde el Ayuntamiento calagurritano Luis Martínez Portillo, responsable de la creación de esta normativa es claro: «Las terrazas se limitan por el horario, que es hasta la una de la madrugada».

Las fiestas exentas

Los vecinos que sufren molestias especialmente en las noches festeras de la ciudad lo tendrán más complicado para descansar durante esos días, ya que los actos festivos quedan exentos de esta norma. Ni las charangas, ni los cuartos de las peñas ni los actos que se realicen durante esos días estarán sometidos a la ordenanza municipal.

Otros, sin embargo, están deseando que llegue el mes de septiembre, como Marta, una joven a la que los ruidos de los extractores de un supermercado calagurritano le hacían imposible dormir, especialmente en las épocas más calurosas. «Han venido varias veces a realizar mediciones, pero con la antigua normativa no había nada que hacer».

Por fin todos esos vecinos lograrán descansar.