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› El fiscal pide 6 años para los dueños de una discoteca de Marbella por ruido

Solicita un total de 68.000 € para los dos vecinos más afectados, que sufren cefaleas y alteraciones del ánimo

Apagaban el limitador de sonido de madrugada.

laopinióndemalaga.es » Marbella





La discoteca se encuentra ubicada en Puerto Banús.
P. Sánchez

Marbella

Estos hechos se prolongan desde 1999 hasta hoy, y el Consistorio de la época no hizo nada por que se respetara la ley.

JOSÉ ANTONIO SAU La Fiscalía de Málaga pide tres años de prisión para cada uno de los dueños de una discoteca de Marbella (un total de seis) por un delito contra el medio ambiente por emisión de ruidos con riesgo grave para la salud de las personas. Además, solicita indemnizaciones que suman más de 68.000 euros para los dos vecinos más afectados por estos hechos.

Según consta en la calificación, a la que tuvo acceso La Opinión de Málaga, A. G. M. y A. M. Z. son administradores mancomunados de una mercantil que explota, a su vez, una discoteca ubicada en Puerto Banús que ha tenido diversas denominaciones.

Así, Fernando D. T. M., que habita en un apartamento ubicado en la parte superior del local, el 1 de marzo de 2008, a las 3.22 horas, realizó mediciones, «obteniendo niveles máximos de 38,4 decibelios, cuando el reglamento contra la Contaminación Acústica de Andalucía establece un límite de 30 decibelios». Para contrastarla, un técnico municipal midió a las 2.25 horas del sábado, 25 de abril de 2009, 41 decibelios en el dormitorio de Fernando.

«Ese día, como todos los demás, los imputados apagaron el limitador a la 1.57 horas, inutilizando voluntariamente el equipo controlador acústico, que, según la ley, tienen obligación de instalar y mantener en funcionamiento cuando los aparatos de reproducción musical podían amplificar hasta 95 decibelios de emisión». Además, han de adoptar medidas de insonorización para evitar que la emisión sonora al exterior supere los 60 decibelios y las «inmisiones» que lleguen a casa del vecino, no superen los 30 decibelios de noche.

En 1999, con el inicio de la actividad del establecimiento, comenzaron las denuncias de los vecinos ante el Consistorio marbellí, «continuando hasta hoy las molestias con la frecuencia de los fines de semana y fechas vacacionales por ubicarse en Puerto Banús, perturbando la tranquilidad y bienestar de los vecinos de pisos superiores», añade la acusación.

«El Ayuntamiento de Marbella de la época no desplegó actividad alguna contra el ruido, pese a la existencia de la Ordenanza sobre Emisión de Ruidos y Vibraciones y las normas protectoras del medio ambiente». La ordenanza municipal sitúa en 28 decibelios el límite máximo de recepción de ruidos en un dormitorio, y exige un límite de 90 en la pista de baile del local, amén de exigir un limitador que «los acusados apagaban a altas horas de la madrugada para no dejar constancia de sus incumplimientos».

La actividad «lucrativa» de los acusados afecta a una comunidad de propietarios y a Fernando D. T. M., que reside en la parte superior del local. A consecuencia de ello, éste sufre «un trastorno adaptativo, con predominio de alteraciones de otras emociones».

En el apartamento de al lado vive Justiniano L. B., que presenta «un cuadro ansioso con fenómenos evitativos y anticipatorios provocados probablemente por un trauma acústico prolongado que impide el descanso nocturno, estando durante el día con problemas de concentración, sensación de ruidos y cefaleas, así como alteración del estado de ánimo». Asimismo, causan «malestar general» al resto de vecinos ocasionales del edificio.

Además de la indemnización y los seis años de prisión, se enfrentan al pago de dos multas de 12.000 euros y a la inhabilitación de un trienio para realizar ese trabajo. La indemnización es conjunta y solidaria entre los acusados, y subsidiariamente podría pagarla la aseguradora.